martes, 1 de octubre de 2013

Carlos Castro nos invita a la reflexión

Elizabeth Aparicio Díaz
“La obra artística suele vincularse con lo real a la vez como representación y como simulacro, proyección de conflictos y esquemas de solución”
Néstor García Canclini (p. 149)[1]


            La inequidad social, es un mal que traspasa fronteras y que aqueja a un alto porcentaje de la población de países subdesarrollados como sucede en América Latina. Con su serie fotográfica “sin título” Carlos Castro pone el dedo en la llaga, al hacer mención de la falta de oportunidades que existe en áreas marginadas de países como su natal Colombia y que no es ajeno a otras ciudades.

            Imaginemos un escenario, ¿qué pasaría si vas manejando en una avenida principal y de pronto encuentras un ficus saliendo de la coladera?, tal vez muchos pensarían que es una protesta de Green Peace, al tratar de demostrar que la naturaleza “busca” formas de salir, pero en realidad es una instalación creada por el artista Carlos Castro que en 2011 invadió las principales avenidas de Bogotá.

            En su serie fotográfica se visualiza el “trasplante” de árboles endémicos de Bogotá hacia coladeras públicas que han sido desprovistas de sus tapas, debido al vandalismo que impera en esa ciudad, ya que la falta de oportunidades para laborar, orilla a los ciudadanos a cometer este tipo de robos, para conseguir algo de dinero y poder sostener a sus familias.

            Con esta obra intenta por un lado demostrar la falta de atención hacia estos problemas urbanos y sociales, y por el otro muestra la competencia que hay entre naturaleza y urbanidad por conservar un espacio.

            Es indudable que la obra de Carlos Castro, nos invita a la reflexión que debemos tener ciudadanos y autoridades entorno a estas problemáticas sociales.




[1] García Canclini, Néstor. La producción simbólica, teoría y método en sociología del arte. Siglo XXI editores, México, D.F., 2006.

Por: Lupita González Rodríguez

Israel Gayosso Estrada, poeta negado de chihuahua, con sabores de  butoh, erótico, Surrealista, Renacentistas,  libre decadentista y nadaista hace presencia llamativa  ante carnes crudas con necesidad de poesía.
Israel hace su presentación del poemario “poesías negada” en una carnicería de un conocido mercado de chihuahua después de la negativa del apoyo por el instituto  para poder  publicar  dicho trabajo, con antecedentes  de protesta y luchando con poesía para poder liberar cuerpos a todos a un poder domínante  hace presencia en una manifestación en chihuahua donde declama poesía hacia la opresión del pueblo. Todos estos recursos lo llevan a presentar dicho trabajo en ya mencionado recinto.
IZQUIERDOS VERSOS
PARA LOS DERECHOS PERVERSOS

Estampo este libro con verdades
con asqueados versos acongojados,
mi nombre llamado pueblo universal
alzando y erizando insomnios de infamias.

Que me partan en dos mi corazón
si acaso miento, que apaguen mi vela
si la noche es blanca, y que a este civil
imperfecto le corten las alas si vocifera
con calumnias.

Mezclado con agua los izquierdos versos
y con aceite para los derechos perversos,
y como novedad un papiro de protesta.

Hilo herido y aguja de niebla para el artesano
cosiendo y recosiendo la revolución poética.
Los colores el libro le abrillanta como a mi México
y en sus interiores, círculos de maldad como a la Dante.

La llave se llama unión, para este candado de cristal.[1]

El poema  izquierdos versos para los derechos perversos  que no se encuentra en el poemario presentado en la carnicería pero que hace mención a la negada  libertad  de expresión   nos narra un sentimiento de necesidad, deseo y la esperanza de la unión de un pueblo para lograr la derrota de un  frágil enemigo.
Si fuera mentira lo que siente pide que se pague su vela y le corten aquellas a las que lo hacen llevan a su voluntad, entre sus versos y su necesidad se topa ante el recato de los derechos perversos que se representa por el autoritarismo de un poder,  y a pesar de la opresión el poeta de izquierdos versos seguirá con la protesta  en una revolución poética.
A pesar que Israel no es un poeta marcado por un solo género pero que a mí me llevo a conocerlo por este sentido protesta, en este poema  y en  el medio donde presento el poemario de “Poesías Negadas”  creo se enlazan a la perfección y nos narra con exactitud la verdad de cientos artistas que se presentan a las mismas negativas de algunas instituciones, el lugar donde es prestado dicha trabajo es un atracción a diversas críticas a favor o en contra pero alguna manera nos brinda la misma calidad de su trabajo con independencia.




[1] La información y poema contenido en el escrito fue proporcionada por: Israel Gayosso Estrada quien declara ser su autor y haberla firmado bajo el seudónimo: Enrique de la Rosa. Para más información remitirse a: http://enriquedelarosa.wordpress.com/

Blanca nieves, Pablo Berger, 2012. España. Cine.
Reseña Crítica por: Ana Rodríguez Alaniz.

El título de la obra anticipa de algún modo al lector, crea expectativas, claro, como cualquier obra en exhibición; pero al iniciar, el filme no es lo que se espera, hay un encuentro con esta cultura tan tradicional, que es la española.
Conforme avanza la historia, hay ciertos momentos en los que se experimenta cierta familiaridad, otros en donde todo es completamente nuevo e inusual, de esta forma, se genera un ambiente en donde estas dos situaciones se mezclan, el desenlace se puede palpar y asegurar... es ahí donde radica la grandeza de esta película, no se debe subestimar la esencia creativa del director, ya que, sin duda, el espectador terminara con una lágrima derramada sobre su mejilla.


Al público: vean la película, pero no esperen encontrarse con un cuento de hadas. 
Por: Miriam Domínguez

Ficha técnica
Título original: Trois couleurs: Blanc
Año: 1994
Duración: 92 min.
País: Francia
Género: Drama
Director: Krzysztof Kieslowski
Guión: Krzysztof Piesiewicz & Krzysztof Kieslowski
Música: Zbigniew Preisner
Fotografía: Edward Klosinski
Reparto: Zbigniew Zamachowski, Julie Delpy, Janusz Gajos, Jerzy Stuhr, Grzegor Warchol,Jerzy Nowak, Aleksandr Bardini, Cesary Harasimowicz, Jerzy Trela, Juliette Binoche,Florence Pernel
Productora: Coproducción Polonia-Francia-Suiza; MK2 Productions / CED Productions / France 3 Cinéma / CAB Productions / Zespol Filmowy


Viene de una trilogía (Tres Colores: Azul, Blanco, Rojo) donde Kieslowski hace alusión a los colores de la bandera de Francia, algunos creen que puede interpretarse como un homenaje a este país por la aceptación que tuvo de éste al principio de su carrera.

El ambiente hostil en una Polonia apenas adoptando un nuevo régimen (el capitalismo), más que una frustrada historia de amor, está el reflejo de varios países en vías de desarrollo económico y social,  lo que más tarde será la Unión Europea.

 La historia gira en torno a la separación de Karol (un peluquero polaco) y su esposa Dominique (una ciudadana francesa). Estando en Francia ella pide el divorcio alegando que el matrimonio no se consumó. Karol al perderlo todo y estando en un país ajeno sin pasaporte, sin dinero, ni conocimiento del francés, no le queda más que vagar por el subterráneo pidiendo a los transeúntes una moneda a cambio de unas melodías soplando en un pedazo de papel, ahí conoce a Mikolaj quien lo ayudará a volver a Polonia y con quien además hará negocios volviéndose rico. Después de hacer fortuna, Karol  finge su muerte y con ello busca atraer a su ex esposa para vengarse.

Dentro del film juega mucho con la luz que contrasta con la ausencia de ésta, el color blanco no sólo da nombre a la cinta sino que se encuentra en toda ella. Para esto utiliza muy bien los recursos naturales que le da el exterior, por ejemplo: la luz del sol que logra colarse por las ventanas o puertas entre abiertas creando claroscuros, la  iluminación en los rostros resalta cada gesto de los personajes, las expresiones faciales son muy cuidadas y las mantiene en largos silencios, la parte que más me fascinó fue el final, me parece una de las mejores escenas, la música en esta parte es vibrante y conmovedora es la que da la pauta a distintas interpretaciones, también en esta última escena las pausas y los silencios son mucho más marcados.

Por: Brenda Osorio Niquet

LA FÁBRICA DE LOS JUGUETES

Autor: Jesús González Dávila
Director de escena: Joshua Nieto Arce
Compañía de teatro Sponte Sua
Duración aproximada: 90 min
Lugar: Auditorio de la preparatoria oficial de Irapuato.

*Se abre el telón, las luces alumbran el interior de una fábrica completamente destruida, llena de sangre, de casquillos de balas, avisos de precaución y muchos juguetes…*

La historia de cinco niños, quienes fallecieron dentro de una fábrica de juguetes durante la matanza del 2 de Octubre de 1968 en Tlatelolco. Buscando un cuerpo por medio del cual llegar al sol, los niños se encuentran con personas que les resultan conocidos: un padre, un hermano, una madre, y un amor, personas que sobrevivieron pero que se encuentran igual de muertos que las mismas víctimas.
La puesta en escena es una crítica hacia la sociedad política, religiosa y a la clase alta de aquella época de una manera metafórica, con un agradable toque humorístico sin perder el hilo del drama.

El vestuario de los personajes vivos transportaba completamente a los 70´s, y los pequeños muertos llevaban típicos trajes para niños de esos días, con manchas de sangre y vendas en partes significativas del cuerpo.
La música fue tan bien elegida que lleva las emociones del espectador de arriba a abajo al igual que la historia.

Hubo un detalle que me sorprendió muchísimo, ya que a medio escenario, colocaron una proyección con escenas reales del 2 de octubre, simulando las memorias de uno de los personajes, fue algo muy conmovedor para todos los presentes.
El final de la obra dio un giro completamente rotundo, fue algo que nadie esperaba. Una dualidad entre un final feliz y uno sumamente trágico. 

*Se cierra el Telón.*
Provocando largos aplausos bien merecidos, terminó una obra la cual me dejó impactada y que recomiendo ampliamente a todo el público.

Por: Cecilia  López
Heli
(México-Francia-Alemania-Holanda, 2013)
Director: Amat Escalante
Actores: Armando Espitia, Andrea Vergara, Linda González, Juan Eduardo Palacios
Guión: Amat Escalante, Gabriel Reyes
Fotografía: Lorenzo Hagerman


Amat Escalante decide dar su punto de vista referente al penumbroso tema del narcotráfico en el país con una película que le ha otorgado el premio de Mejor Director en el Festival Internacional de Cine de Cannes.

El filme se centra en Heli (Armando Espitia), un joven que trabaja en una planta automotriz y vive con su esposa, su hijo, su padre y su hermana de 12 años, Estrella (Andrea Vergara). Cuando Estrella se enamora de un policía, la familia es arrastrada al mundo de las guerras del narcotráfico del país. La violencia detona sobre ellos, dejando sobrevivientes con reminiscencias de lo que alguna vez fue su vida y no les queda más que rehacer sus vidas.

La proximidad al tema, escalofriantemente real y certera. El director los deja ver mediante  el impacto visual, debilidad emocional de sus personajes. La composición fotográfica transmite la dura realidad sin llegar al morbo. La narrativa cinematográfica está presente de manera interesante, pero justo por la invalidez emocional mencionada es que al final de Heli, cuando el enredo está en el clímax, el director somete al personaje principal a un sinfín de  reflexiones frente al televisor. Cuando uno cree que todo está por resolverse, Escalante toma escenas sin sentido alguno entre ellas, con esto, llegando a un final abierto a un sinfín de interpretaciones.

 Este es el link del corto de la película
Por: Dafna P. Morfin Ruvalcaba
“CASI EL PARAÍSO”

Es una novela publicada en 1956 del periodista y escritor mexicano Luis Spota.

Casi el paraíso tiene lo que pocas novelas: llevar al lector por los caminos de sus personajes sin perder el hilo conductor de cada historia; a través del humor irónico que maneja nos permite conocer la visión de la sociedad burguesa mexicana posrevolucionaria que compraba el prestigio social, cosa que sigue pasando en la actualidad.

Esta novela, nos muestra sin piedad los vicios de los llamados “nuevos ricos”, la política y los negocios en el México de la modernidad.

Leer Casi el paraíso, es como si el tiempo se hubiera detenido en México, como si tras 53 años el país siguiera siendo el mismo: manejado por unas cuantas familias con la mirada puesta en el extranjero, que admiran a ídolos ridículos, movido por la corrupción de constructoras en las que siempre alguien del gobierno se lleva una tajada, atemorizado por el poder de los generales, incapaz de construir una mediana justicia social y dado a los abusos de todo aquel que se presente con aires de grandeza.
 ¡Y eso que el autor describe al México posrevolucionario de los años 50! Duele el hecho de descubrir que como país seguimos en las mismas.

Criticar al sistema es siempre un juego peligroso pero qué mejor manera que hacerlo mediante esta excelente novela, que de entrada supone ficción, inteligencia, crítica y que sigue vigente hasta nuestros tiempos.

Spota fue todo un best-seller a lo largo de su  vida, muy odiado por muchos y temido por los políticos que en aquel momento, sin duda, temían verse retratados y exhibidos hasta lo más profundo. En las páginas de  este autor hay líderes sindicales, secretarios de partidos políticos, generales, estrellas de cine, familias adineradas, hombres enriquecidos a costa del abuso de poder y la corrupción, entre otros.

La narrativa de Spota me resulta clara, concisa y con la capacidad de mantener el suspenso.