lunes, 14 de octubre de 2013

Por: Montserrat Gómez y Gómez.

Vitus: un niño extraordinario.
Título original: Vitus.
Año: 2006.
Duración: 120 min.
País: Suecia.
Director: Fredi M. Murer.
Guión: Fredi M. Murer.
Música: Mario Beretta.
Fotografía: Pio Corradi
Género: Drama.


En una ocasión escuché por la radio una entrevista de un reconocido profesor de piano, donde le preguntaron si en todos los años que llevaba dando lecciones había encontrado un niño prodigio, “ninguno” contestó con firmeza, “pero padres de niños prodigio he encontrado cientos”. Vitus narra la vida de un niño que es calificado con un coeficiente intelectual de 180 a los 6 años de edad y que a los 12 se ha cansado de ser “diferente”; este es el último largometraje escrito y dirigido por el cineasta suizo Fredi M. Murer, quien logra dar verosimilitud y dramatismo al guión durante los 120 minutos que dura la película; en una mezcla entre el alemán y el inglés se desarrolla la historia que tiene como escenario la Suiza cosmopolita y algunos planos de su campiña,  a través de una banda sonora que acompaña cada giro de la historia a cargo de Mario Beretta, con obras clásicas de Schumann, Mozart y Franz Liszt solo por mencionar algunos, nos lleva por las  emociones de un niño que esta por entrar en la adolescencia y que puede hacer con su vida cualquier cosa que desee, excepto algo ordinario. La fotografía está a cargo de Pio Corradi, quien decidió darle  un toque muy a lo Disney, contrastando colores cálidos con colores fríos en todas las escenas y que es magistralmente rescatado por Teo Gheorghiu (Vitus) y Bruno Ganz (abuelo de Vitus) con actuaciones que logran llevar a la pantalla una relación tan cómplice como natural entre nieto-abuelo, que por distintas razones no tienen más amigos que ellos mismos. Vitus nos muestra una cruda realidad actual, con su crítica sobre las prioridades hacia las que inclinamos casi todas las decisiones de nuestras vidas, los intereses materiales por encima de los afectos y las relaciones interpersonales.
                                        EL MEXICO  PERDIDO. LA PATRIA QUE NUNCA FUE.

        POR: GRACIELA CASTRO



NOVELA HISTORICA ESCRITA POR  ROLAN PELLETIER BARBERENA EN LA CUAL NARRA HECHOS OLVIDADOS DE LA HISTORIA DE MEXICO MIENTRAS EN TORNO A ELLA GIRAN HISTORIAS DE ALGUNOS PERSONAJES.

AUNQUE GRAN PARTE DE LOS HECHOS SON VERDADEROS PUESTO QUE EL PADRE DEL AUTOR TENIA DICHOS DOCUMENTOS QUE COMPRUEBAN LOS NARRADO.  ASI PUES LA FORMA EN LA QUE EL AUTOR NARRA TODA LA NOVELA HACE REALMENTE SENTIR QUE TE REMOTAS  A LA EPOCA EN LA QUE SE BASA Y PERFECTAMENTE CREER QUE AQUELLAS HISTORIAS DE ROMANCE O DE  PERSONAJES QUE SALEN EN POCA PARTE DE EL LIBRO SEAN TAN REALES COMO TODO LO DEMAS.

ES UN TEXTO MUY FACIL DE COPRENDER Y AUNQUE ESTA BASADO EN HISTORIA, NO ES TEDIOSOS Y REALMENTE PUEDES DISFRUTAR EL LEER UN TEXTOS PUESTO QUE NO TE AGOBIA CON FECHAS.
Por: Luz Gabriela Vargas
Lo mejor del recuerdo es el olvido…
Biografía, es uno de los poemas más significativos del libro Manera de silencio, publicado por primera vez en 1955 y reimpreso en el 2003 en la recopilación Lo mejor del recuerdo por Manuel Alcántara, quién nació en Málaga, España. Es poeta desde 1951 y tiene más de 50 años siendo columnista de opinión.
En éste poema muestra parte de su vida y lo que opina de ella a través de sus versos. Hace una comparación entre su pasado y su presente, el cual siente desaparecer  poco a poco. Dentro de su selección fónica, resalta el que cada estrofa tiene rima, y aunque su métrica no es exacta, hay algunos versos en los cuales esta coincide.
Es un poema factible en tanto a lectura en voz alta y comprensión. Logra transmitir alegría, admiración, soledad y resignación.

Biografía
Lo mejor del recuerdo es el olvido…
Málaga naufragaba y emergía…
Manuel, junto a la mar, desentendido;
yo era un niño jugando a la alegría.

Ahora juego a todo lo que obliga
la impuesta profesión de ser humano,
y  a veces, al final de la fatiga,
enseño a andar palabras de la mano.

Ser hombre es ir andando hacia el olvido
 haciéndose una patria en la esperanza;
cuerpo a cuerpo con Dios se está vendido
y a gritos no se alcanza.

(Dentro de poco se dirá que fuiste,
que alguien llamado así, vivió y amaba…)
Ser hombre es una larga historia triste
y un buen día se acaba.

Desde mis veinticinco historias vengo.
Nada me importó nada.
Pero cualquier capítulo tengo
miniado en letra triste y colorada.

Un hombre hecho y desecho
os habla. Soy distinto cada año.
Tengo un desconocido por el pecho.
Sí. Miradme a los versos. No os engaño.
Tengo el sombrío bosque de la frente
esperando que llueva;
mientras, el alma suena bajo el puente,
y cuando el alma suena es que a Dios lleva.

Vuelvo a andar el camino desandado
y en mi paso resuenan las cadenas.
Recuerda el corazón acostumbrado…
¡qué buen fisonomista de las penas!

Unas pocas palabras me mantienen:
duda, esperanza, amor… Siempre me pierdo…
Amor, duda, esperanza… Siempre vienen…
La ilusión, si la he visto no me acuerdo.

Lo mejor del recuerdo es el olvido…
Málaga naufragaba y emergía...
Manuel, junto a la mar,  desentendido;
hubo una vez un niño en la bahía.

Y un hombre hay de pie sobre mis huellas,
indefenso y sonoro, a ras del suelo,
que se irá mientras hacen las estrellas
propaganda de Dios allá en el cielo.

Manuel Alcántara


María Mercedes Medina Santana.
“CABALLOS”
     En el jardín de las esculturas del Fórum Cultural Guanajuato se encuentra la obra “Caballos” de Javier Marín, importante escultor mexicano. La cuál se compone por tres figuras de jinetes montando sus respectivos caballos.
      Realizados con bronce y de un tamaño significativo, cada uno de  estos grandes caballos posan sobre 3 pilares que soportan a tres de sus patas, mientras la cuarta se encuentra en el aire dando muestra de que están caminando. Cada caballo está ubicado en un espacio particular y se encuentran colocados uno en consecución del otro,  refiriéndose a la manera en que se siguen en una cabalgata. Están orientados con la vista hacia el oeste, por tal razón al amanecer los rayos del sol juegan un papel importante por las sombras que se generan, resaltando el detalle de los músculos tanto de los caballos como de los jinetes. Este fenómeno produce una interesante vista para el espectador, denotando firmeza de rasgos.
     Al observar  estas esculturas podemos interpretar  valentía,  esfuerzo, resignación, deseo y  fortaleza que nos es expresada por los protagonistas de la obra, hacen pensar que avanzan de manera determinante por lograr un objetivo importante para ellos, a pesar de las adversidades físicas y mentales que se pudieran encontrar, siguen en camino para poder llegar a su destino.

    Es admirable la manera en que el autor logró que estas obras fueran imponentes, al darnos a conocer todos estos sentimientos en unas piezas de bronce. Sin lugar a dudas, muy recomendables para conocerlas u observarlas con mayor detenimiento. Vale la pena gastar unos minutos de nuestro tiempo en ellas.


viernes, 11 de octubre de 2013

Por: Carlos H. Babún

“un día me comí un puente,
piedra por piedra,
para no ir donde tanto quería”.

La voz grave se impregna en los oídos, profunda, pausada, herida. Arrastrando las sílabas muestra que el dolor está presente y no lleva prisa. Detrás, una áspera guitarra eléctrica da cuerpo a la entrada de este cuarto track del álbum Irla izan / La isla.
La confusión lastima:
hala ere, beldurrik ez didazula diozu /
aun así dices que no me tienes miedo
Escrita en euskera[1] -lengua de poderosas consonantes y raíces indiscernibles-, la letra se encarna en la garganta de Anari Alberdi, quien alterna la composición de canciones con la docencia en la ikastola[2] y como profesora de lengua y literatura hispánicas. Por eso la poesía es el territorio natural en el cual sus pasiones se desnudan, susurran, se hacen eco.
Las rocas intentaron hacer un puente entre los dos, pero sólo lograron levantar muros. El frío que esta verdad desata resuena con un violonchelo que se traslada, lento, hacia una región aguda para después volver:
harri pila bat dut zain ohean, utzidazu gaur gordetzen zurean /
un montón de piedras me esperan bajo la cama, déjame refugiarme esta noche en la tuya
En el verso se va el aliento y todo se detiene. El suspenso no es paz, sólo un poco de distancia. Ante el silencio se aclara el paisaje y las cuerdas de la guitarra con distorsión vuelven.
A doce años de su álbum debut, la compositora y cantante se muestra más madura. En esta quinta producción logra ambientes potentes, llenos de metáforas descarnadas y crudas que erizan el cuerpo de quien las escucha. Dejando atrás la acústica de sus primeros trabajos, crea ahora sonoridades metálicas que a pesar de su filo y desgarre no roban lugar a la voz; al contrario, la música da fuerza a las letras y permite que su vocalización cobre mayor contundencia. Esto es evidente en Harriak, canción donde cada palabra cae provocando reverberaciones cada vez mayores.
El dolor respira hondo pero no impide ver la realidad:
beldurrak eta arrainak, hil arte hazi eta hazi eta hazi /
los peces y los miedos, hasta morir, no dejan de crecer y crecer y crecer
Más desgastada, la voz vibra con un órgano hammond. La batería, contenida, avanza y para, avanza y para. Con sus tonos contundentes el bajo ha evitado que la emoción se desborde, pero la desolación sigue su cauce y rompe el dique.
El derrumbe es inminente y cargar los escombros resulta absurdo. No quedan más construcciones ahí. Los ojos ya no ven edificios sino un cúmulo de piedras, frías y pesadas, que arden y raspan. No por ser rocas, sino por no ser lo que deseamos que fueran.
La voz se engrosa, los instrumentos intensifican su presencia y los versos ensanchan su caudal cual venas bajo presión. Ante la inseguridad que desmoronó todo no hay reclamo sino advertencia:
beldur bat oparituko dizut nola hazten den ulertzeko, zenbat zu behar duen arnasteko, zenbat ni biziteko /
te regalo un miedo para que entiendas como crece, cuántos tús necesita para respirar, cuántos yos necesita para vivir.
Si para Rulfo, en su fantasmal páramo pétreo, las piedras son los restos de un poder excesivo que ha erosionado todo lo dominable, en Anari estas son lo que queda tras la apuesta perdida: el ocaso de la esperanza, la utopía que se sabe imposible. Son las ruinas que, con tal de ocultarlas de nosotros mismos, preferimos acumular detrás de nuestros ojos.

Para escuchar la canción
Letra en euskera y español




[1] El euskera es una de las pocas lenguas habladas en Europa que no tienen raíces indoeuropeas, a diferencia de las lenguas latinas. Actualmente es hablada en Euskal Herria, o País Vasco, territorio dividido entre el norte del Estado Español y el sur de Francia.
[2] Centros de enseñanza  en Euskal Herria que tienen como base el euskera.
Por: Rodrigo V

Amor y su visita demoníaca.

¿Qué será más interesante, pensar que Guadalupe Amor solía tener una gran lucidez e imaginación para crear sus versos, o que realmente era víctima posesa del demonio?
En ésta poesía “Visitación del demonio”, nos deja entrever sus inquietudes, jugando con lo profano, lo espiritual y lo humano, dándonos esa mezcla de rima, eufonía en sus versos tan armoniosos para el oído, se disfruta; su lexicología es más metafórica, que se rige casi en la totalidad de ésta pieza en alegorías.
Su métrica no es exacta como en el caso de alguna décima o algún soneto (refiriéndonos a separación silábica), pero tiene estructura, está fonéticamente construida para tener esa fluidez  al lector y al mismo tiempo evocarlo a la interpretación de la autora.
A pesar de su forma estrafalaria de versificación y de expresión, manifiesta congruencia de principio a fin, nos justifica los orígenes del poema y nos da un clímax en todo el escrito, no dejando palabras sueltas, ni ambigüedades de su inspiración.
Incitante es éste poema, tanto que se puede releer una y otra vez, es un deleite total, un escrito que realmente recomiendo conocer.
Dejo la poesía escrita y un video con el mismo recitado por la misma Guadalupe Amor

Visitación del demonio.


En mi noche ha venido
el demonio celoso a visitarme,
su presencia he sentido,
pero en vez de quemarme
con su fuego ha logrado congelarme.

No puedo recordar
el clima de la noche visitada,
pero puedo jurar
que mi mente enervada
ha servido al demonio de morada.

En la noche me pierdo,
hoy mi noche no tiene convulsiones,
y con todo  recuerdo
las temibles uniones
con el tordo creador de las pasiones.

Mas una cosa extraño,
¿cómo si pude resistir su ardor,
su infinito tamaño,
aún ignoro el color
que tiene el enemigo abrazador?

Que tal vez el maligno
en la forma de dios vino a turbarme,
y el fulgor de su signo
consiguiendo cegarme,
impidió que pudiera cerciorarme

¿Más podrá ser acaso
del color de la noche en que lo miro,
un inmóvil ocaso,
el vacío en que giro,
la hueca oscuridad en que deliro?

Pero puede ser rojo
y tener la estructura de mis venas,
puede ser el arrojo,
las ardientes cadenas,
las moradas de fuego siempre llenas.

¿Y si fuese lo verde?,
la cobarde esperanza y el deseo,
lo que siempre se pierde
ese cielo que veo,
y de tanto mirarlo en él no creo,

¡pero NO que locura!
el demonio no tiene estos colores
no es la negra tortura,
ni los rojos ardores,
ni tampoco los áridos verdores,

Intensamente pálido,
revestido de gris indiferencia,
cauteloso y escuálido,
sin fuerza ni violencia
va derramando su plomiza esencia.

De mi noche despierto,
y el misterio por fin he descifrado,
su color es de muerto,
sólo es polvo formado,
¡por mi pensante polvo desquiciado!



miércoles, 9 de octubre de 2013

Por: Yesenia Alejandra Ibarra Munguía.


El Aroma de tu Aliento

Tu Aliento, es una novela escrita por Melissa Panarello; Roma, Italia 2005. Una historia que narra parte de su vida, fragmentada por las frecuentes menciones de su infancia,  arrastrando recuerdos dolientes de su pasado. Relata de una forma triste y demasiado metafórica, tanto, que suele confundir al lector, no se sabe sí está relatando en un momento real o ha vuelto a deslizarse al pasado, a dónde intenta volver, para encontrar los motivos por los que ahora no logra vivir con sentido apasionante una relación de pareja, sin sentirse culpable de algo, que al mismo tiempo la tortura, atrapándola en una irrealidad. En la mayor parte del libro se encuentra presente algo o alguien tras de ella, que deja inconcluso que es eso qué la persigue, inclusive cuando está a solas con su pareja, se percibe ahí, ésa voz, ésa persona, o son sólo las palabras de su madre retumbándole en la cabeza; un origen del cual quiere liberarse. Una narrativa dramática que rompe con una secuencia y que a veces suele perder ilación respecto al tiempo en el que está narrando en determinadas ocasiones. La autora es la protagonista principal, quién procura cuidar delicadamente detalles que serían triviales o banales de una relación amorosa común, haciéndolas metáforas poéticamente escritas, dónde difícilmente logras separar fantasía y realidad, que para ella suele ser la misma cosa dentro del libro.